miércoles, 25 de julio de 2012


Después de la ilusión
Por: Ocady Ocarely

Qué hermoso es estar ilusionada, todo tiene un color diferente, todo tiene brillo y alegría.
El saber que a tu lado está la persona querida, pero ¿Qué sucede cuando llega el fin de la ilusión? Todo se derrumba, vas cayendo de repente, sin previo aviso.
Una desilusión que rompe a tirones el corazón, un dolor tan fuerte en el pecho que no deja respirar, no deja pensar; puedes ir caminando  por una calle cualquiera y parece que no eres tú, pareces flotar, estás sola y nada te importa.
Una situación tan difícil de transitar, de poner coraje para enfrentarla, pero no es posible, las ganas se han ido con la ilusión, todo desaparece, todo es desilusión.

Un amor que estaba en un pedestal. Todo iba muy bien, besos, caricias, palabras, todo marchaba muy bien, pero qué  sucedió para romper el encanto de la ilusión.
Fue el engaño el que rompió con el encantamiento, el que hizo desaparecer la ilusión del amor. Una cruda realidad que rompió esquemas, una cruda realidad es esta que estoy viviendo.
Sabor amargo en mi boca, mis sentidos no pueden funcionar, estoy paralizada de tanto dolor.
El límite entre la ilusión y la desilusión es tan delgado, invisible que con un solo paso en falso se encuentra pisoteada.
No tengo valor suficiente para gritar, no tengo poder para señalar, no me queda nada de un amor pleno.
Hay ilusiones derramadas por doquier, sueños de proyectos juntos, un futuro hecho de a dos.
Ahora nada ha quedado, solo recuerdos, unos buenos y otros malos, y una desilusión que acompaña esos recuerdos de amor.



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